viernes, 18 de enero de 2013

Soy del pueblo y vivo para él


Entrevista a Camila Cienfuegos, combatiente y delegada de paz de las FARC-EP en La Habana

Al igual que Camilo Cienfuegos, Camila salió del pueblo, al que ella se debe.

“En el pueblo hay muchos Camilos”, dijo Fidel tras conocer la muerte del “Señor de la Vanguardia”. No se equivocó el Comandante de la Revolución Cubana: En los pueblos de América Latina hay muchos Camilos y, por supuesto, Camilas que, con su acción revolucionaria, han sabido dejar en alto el nombre del “Héroe de Yaguajay”.

Camila Cienfuegos, guerrillera fariana, también enciende el fuego de la revolución para forjar un presente y un futuro esplendoroso que permita la construcción de la Nueva Colombia.

De un corazón inmenso, cariñosa, solidaria y amable, Camila decide compartir algunos pensamientos sobre su vida y la lucha revolucionaria en Colombia, de la cual ella ya es parte, los mismos que los expresa en forma apasionada, sincera, decidida, defendiendo siempre los intereses del pueblo y de la organización a la que pertenece con orgullo: las FARC-EP.

Camila, ¿cómo usted se vincula a la guerrilla? Cuéntenos un poco la historia de su vida guerrillera.

Mi vinculación fue en el año 1994. Era estudiante de segundaria, en una pequeña ciudad del valle del Cauca, fui militante de la Juco, allí realizaba, misiones como estafeta, presentábamos teatro, en los barrios más pobres, en los diciembres, los camaradas nos daban regalos y recorríamos las calles,-entregando con tanta alegría pequeños detalles a los niños, a los ancianos. También compartíamos buñuelos, natilla con mis compañeros de la Juventud Comunista. Allí aprendí a diferenciar entre lo justo y lo injusto, y conocí a las FARC- EP.

Hija de padres de origen paisa. Mi madre una mujer emprendedora. Entregada por completo a la educación de sus hijos, nos inculcó el respeto, la verdad, la honradez, la palabra, el compromiso y el amor por el trabajo.

Mi padre, era un hombre muy estricto. Ambos pertenecían al Partido Comunista.

Desde muy joven he cuestionado la desigualdad, y buscando el camino que me indicara como construir un mundo de igualdad en lo humano; una sociedad donde todos y todas estén plenamente representados, busqué, y en las FARC-EP lo encontré.

¿Su familia le ha brindado apoyo en este camino que usted escogió?

Ellos han sido incondicionales desde siempre.

Los medios de comunicación hablan negativamente del papel que cumplen las mujeres al interior de la insurgencia. ¿Qué respuesta da usted a eso?

Esa interpretación del papel de la mujer en la guerrilla, es la que hacen nuestros enemigos como parte de la guerra psicológica.

En la realidad es todo lo contrario. Nuestro amor por el pueblo es la razón profunda de nuestra lucha. Esto determina y marca los perfiles psicológicos del guerrillero en las relaciones interpersonales y afectivas,- las relaciones que se dan en la guerrilla, que son libres, plenas y desinteresadas, alejadas de los valores y las costumbres de la sociedad burguesa en descomposición que vive Colombia.

¿Qué actividades desarrollan fundamentalmente las mujeres dentro de las FARC-EP. Hay diferencias entre hombres y mujeres en este sentido?

En las FARC-EP hombres y mujeres desarrollan las mismas actividades: En lo político, en lo militar, en lo cotidiano. No existe ninguna diferencia. Esas diferencias las marcan las políticas de un sistema excluyente.

Somos unidades con igual compromiso, iguales deberes y derechos, lógicamente el nivel de desarrollo no depende del género, depende de las personas.

¿Qué mujeres luchadoras le inspiran en su actividad revolucionaria? Tuvo usted la oportunidad de conocer a la Comandante Mariana Páez o a Lucero Palmera, ¿qué puede decirnos de ellas?

Las luchas y las experiencias de vida de miles de activistas, militantes y organizadoras del combate de las mujeres en el mundo entero: las mujeres vietnamitas, las trabajadoras de las fábricas, las plantadoras de arroz de la India, Manuela Cañizares -que es considerada el alma de la insurrección de 1809, en Quito-. 

A las Madres de los desaparecidos argentinos, las luchadoras por la reforma agraria, Manuelita Sáenz, Manuela Beltrán, Policarpa Salavarrieta, la Gaitana, las madres de los guerrilleros. 

Aprovecho la ocasión para rendir homenaje a las compañeras del PKK asesinadas por los servicios de inteligencia turcos en Francia. En general, todas nuestras heroínas que han ofrendado su vida por la Colombia Nueva, son mi mayor inspiración.

Conoce usted cuál es la situación de las mujeres prisioneras de guerra y políticas del Estado colombiano. Conoce a Marinelly Hernández Orozco y su postura digna frente al sistema judicial colombiano ante el cual se declaró en rebeldía.

¿Qué puede decirnos al respecto y qué mensaje envía usted a las luchadoras farianas detenidas en las cárceles colombianas?

En las cárceles colombianas la tortura psicológica y física se utiliza como metodología para doblegar la voluntad revolucionaria, generalmente es vano el intento.

Se trasgrede la libertad de opinión, el debido proceso, el derecho a disentir del régimen oprobioso que desde hace décadas destruye Colombia, en síntesis, se violan los derechos humanos. Estamos enfrentados a una fuerza inhumana y recalcitrante para la anulación de la protesta.

A mis compañeras, quiero decirles que exalto su tenacidad de mujeres inquebrantables, comprometidas con el ideal revolucionario, bolivariano…, ¡la cárcel es otra trinchera de lucha! Y como dice Julián Conrado en su canción: Por más oscura que sea la prisión no dejará de brillar la razón.

¿Qué piensa de Ingrid Betancurt, mujer que dijeron que se encontraba en pésimas condiciones por su retención por parte de las FARC-EP y que al final salió en perfectas condiciones
?

Hoy en día no tenemos prisioneros de guerra en nuestro poder. El conflicto continua por la terquedad del señor presidente de Colombia de no aceptar un cese bilateral de fuego. Eso hace probable que en el futuro y como resultado del accionar político militar se haga presente nuevamente la realidad de los prisioneros.

Nosotros también tenemos en las mazmorras colombianas presos políticos. Esa es una de las razones de nuestra insistencia por un tratado de regularización de la guerra, que incluye necesariamente el canje de prisioneros.

Con relación al segundo punto, es ya de conocimiento público el nivel de manipulación informativa por parte del Estado, que en aras de truncar el camino hacia la reivindicación social informa con base a falacias. 

Ingrid, al igual que todos los prisioneros de guerra que teníamos en nuestro poder, se le reconocieron y respetaron todos sus derechos, prueba de ello es la forma distinta en la que salió Clara Rojas, circunstancia que guardaba más genuinidad, y con esto me refiero a que existía una plena y evidente coherencia entre la esencia y la apariencia.

¿Cuál es el momento más duro que ha tenido que pasar en la lucha revolucionaria?

La noticia de la muerte de nuestros camaradas, sin excepción. La arremetida paramilitar contra los pobladores, ver sus pequeñas casas como las consumían las llamas, el sueño de un pueblo en destrucción, sin quien arara la tierra, atendiera los animales. 

El saqueo de los paramilitares a las viviendas, a pequeñas tiendas, a mujeres y hombres violados brutalmente, los cadáveres, amordazados, con infinidad de torturas, las viudas con sus pequeños hijos, sosteniéndoles en brazos ahogadas en llanto y terror, la desolación de los pueblos, sin que nadie registrará qué ocurría a escasos kilómetros de los cuarteles de la policía. 

Allí también quedaron heroicos guerrilleros y guerrilleras dando su último suspiro por defender el pueblo, esto en el año de 1999.

¿Usted considera que sería importante que dentro del Secretariado de las FARC-EP esté presente una mujer, claro está por méritos propios y no sólo por su condición de ser mujer?

Por supuesto.

En la Colombia Nueva, con paz, justicia social y soberanía, ¿qué rol le gustaría cumplir?

Seguir luchando de la mano de mi pueblo. Donde mi pueblo me necesite ahí estaré presente.

Soy del pueblo y vivo para él.

Un mensaje a las niñas y jóvenes y a las hijas e hijos de guerrilleros, cuyos padres no pueden compartir directamente con sus hijos e hijas pero que luchan por los hijos e hijas de todos los colombianos.

Hijos e hijas de los guerrilleros del mundo. Solo deseamos que no tengan que vivir la situación que algunos de ustedes han vivido: 
Constantes masacres (con lista en mano), persecuciones, despojos de las pequeñas parcelas, los allanamientos a sus viviendas, la interceptación de llamadas telefónicas, el secuestro de los correos personales, los forzosos exilios a los que son sometidos, en países ajenos a sus culturas, inclusive sin identidad propia. 

De verdad, lamentamos lo que han padecido y que la impunidad siga. No obstante, les recordamos con todo el amor de padres, que están presentes en cada segundo de nuestra vida, que son elemento esencial de inspiración, al igual que los miles de hermanos colombianos por los que luchamos.

Queremos que vivan en una patria digna, sinónimo de un amor genuino, fundamentado en la solidaridad.

Por último, gracias a quienes en solidaridad se han hecho cargo de ustedes, supliendo la labor que a la distancia nosotros no podemos cumplir, personas que pese a las capturas ilegales de las que son víctimas, con las que el Estado trata de amedrentar, siguen ahí, incondicionales.

Mi mensaje es arriba las banderas de lucha, sin miedo de luchar por una revolución, que deberá ser social, y profundamente humana. Sin miedo de levantar la voz por la liberación de la humanidad. 

La liberación de hombres y mujeres. Cuando hayamos logrado ese triunfo ustedes nos ayudarán a construir ese nuevo país y esa nueva Patria.

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